Nosotres ya los condenamos!

Este 11 de Abril de 2019 fuimos testigos de la finalización de la Megacausa II, llevada adelante en la provincia de La Rioja, a través de la cual se juzgó a 14 represores, de los cuales solo 11 aún viven.

Las características que tuvo este último juicio es el hecho que varios de sus implicados, perteneciente a los servicios de inteligencia de la Provincia, Policía Provincial, Federal y Gendarmería,  se encontraron en funciones hasta no hace mucho tiempo. Es decir, aún cumplían funciones en gobiernos democráticos, en este caso de la gestión provincial. Casos como el represor Videla, que fue jefe de la policía y que se lo identificó haciendo inteligencia en las protestas del pueblo riojano.

Con gran sorpresa de los 11 imputados, ocho fueron absueltos, según el Tribunal, conformado por los jueces José Quiroga Uriburu (presidente), Carlos Jiménez Montilla, Enrique Liljedahl, por no tener pruebas suficientes, no considerando como prueba los testimonios de las vivencias relatadas por las víctimas del genocidio de Estado.

Una sensación de desconcierto nos inunda. Desolación frente a la complicidad por parte de las fuerzas fácticas de nuestra Provincia, entre ellas el gobierno local y los poderes republicanos. Después de 43 años de aquella oscura noche del ’76, muchos de aquellos represores seguían cumpliendo funciones públicas ejercidas bajo un pensamiento que justifica el golpe y el terrorismo de Estado.

Hoy nos encontraremos circulando por las calles con represores a los cuales les veremos la cara,  nuestros hijos, nuestras hijas, están expuestes a la injusticia.

Cada uno de estos represores fueron privilegiados, una vez más, por la Democracia, porque los marcos de complicidad de los poderes siguen estando presentes, intactos, y, claramente, bajo el Gobierno de Cambiemos se han garantizado los marcos necesarios para darle la espalda al pueblo, a la verdadera Justicia.

Este hecho se da además con toda la impunidad de los abogados defensores, alguno de ellos incluso ejercen funciones en la educación pública, atentando contras las víctimas de la última dictadura, acusandolas de fabuladoras, de complotarse en contra de sus defendidos. Esta actitud, como también la que ha dejado sentada el Tribunal deja a las claras no sólo la falta de Justicia sino la complicidad hasta el día de hoy sigue existiendo en nuestra Provincia.

Las víctimas siguen estando sedientas de justicias, sabremos acurrucarnos con estas heridas, fortalecernos en las derrotas, pero nunca escondernos ni dejar de luchar en la búsqueda de la Verdad, la Memoria y la Justicia