Imagen del Colectivo Manifiesto
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En esta semana reaccionamos y participamos de la indignación que generó un nuevo intento del gobierno nacional, escudado en la división de poderes, de brindarles impunidad a los acusados por los crímenes de lesa humanidad, con el fallo del 2×1.

¿Cómo se consolidan los sistemas democráticos?, ¿cómo se legitiman las instituciones?

En el 2001 fuimos testigos de una de las expresiones más importantes en cuanto a pérdida de credibilidad en las instituciones. En la oportunidad se había instrumentado todo lo necesario para responder a los organismos financieros internacionales a costa del pueblo argentino. Como consecuencia se produce una paulatina disociación entre las instituciones y el pueblo, quedando las primeras vacías, anacrónicas, demostrando que tarde o temprano responden a un interés  de clase. En un escenario donde el Estado es el campo de batalla entre los sectores populares y empobrecidos y las clases acomodadas con influencia, la historia ha demostrado que tarde o temprano termina siendo funcional a éstas últimos.

Cuando comienza la descomposición, y aparece un fallo de la Suprema Corte -el más alto organismo de justicia, el garante de equilibrar los poderes entre el ejecutivo y el legislativo, el responsable de hacer cumplir el estado de derecho donde las leyes cumplen la función de proteger al más vulnerable en un sistema democrático- nos preguntamos: ¿cómo quedan las instituciones, la república, el Estado, frente a un fallo evidentemente parcial?

Algunas repuestas

Estamos convencidos que no hay excesos ni errores por parte de los jueces. Que no sería posible este tipo de fallo (con aberraciones legales y éticas) sin un gobierno que lo permita y una legitimidad que lo avale. Entonces ¿Dónde están los límites? ¿Quién los pone cuándo claramente la parcialidad e interés están involucrados?

Hay otras formas de construir instituciones, que están ligadas a la participación, al compromiso y a la lucha de los pueblos. La multitudinaria, heterogénea y popular movilización del miércoles 10 de mayo en todo el país, dejo sentadas las bases de una nueva institucionalidad. “NUNCA MAS”, nunca más señores jueces, fueron las palabras del fiscal Strassera en aquel juicio a la junta militar ¿Cuánto más camino por recorrer, conciencias que despertar, luchas que dar, tendría aquella histórica consigna? Luego de aquellas palabras pasaron: el levantamiento de los cara pintadas, la Tablada, la obediencia debida, el  punto final y el indulto. Frente a ello se enarboló la resistencia sistemática de madres, abuelas, hijos y familiares. Tan intensa fue la entereza y la organización, que un gobierno, como el de Néstor Kirchner, emergente de la descomposición institucional y democrática, sin los votos necesarios, en la necesidad primordial de construir esa gobernabilidad y recuperar las instituciones con el Estado, tomará esa lucha como banderas; situación que significo la generación de políticas públicas que permitió la apertura de juicios, la anulación del indulto, la aparición de la identidades de los niños/as desaparecidos, las reparaciones, la recuperación de espacios de detención y tortura. En definitiva la visibilización  del genocidio que partió del Estado argentino durante la dictadura militar.

Por lo tanto, la alegría no se puede ocultar, para todo aquel ciudadano que se admita como tal y que entiende que vivimos en una sociedad de derechos, en un sistema democrático. La satisfacción  que provocó ver la reacción del pueblo tomando las calles, ejerciendo su poder de veto, de indignación, pero también y sobre todo de dignidad, la dignidad que genera tener la capacidad de plantarse y decir, ¡ésta NO!, ¡ésta NO pasa! como nos ilustraba Armando Tejada Gómez en el poema “Peatón diga NO” . Y en ese mismo poema, la dignidad de ese pueblo para empezar de a poco a construir los SI, en el que la libertad se ejerce, no solo se la proclama por facebook, se practica con el cuerpo (como quedó demostrado en la marcha), y así dimensionar la capacidad de poder que tienen los pueblos para construir institucionalidad y soberanía.

¿Cómo queda el gobierno de Cambiemos? Está a la vista que la única explicación del sostenimiento del mismo está directamente ligado al mantenimiento del establishment, o sea todas aquellas empresas e intereses que en esta gestión continúan ganando mucho dinero. También  los organismos internacionales (con la visita de Macri a Trump, queda más que claro), y un elemento fundamental para este gobierno, los medios de comunicación hegemónicos, que el gobierno de los “K” no pudo desmantelar o no quiso, y hoy es el principal instrumento de su sostenimiento.

Los últimos números del Indec reconocen que la inflación no va ser del 17% sino del 27%, y son los trabajadores/as que lo sienten directamente en el poder adquisitivo, sin capacidad de compra y menos de ahorro. Indudablemente, también incide la burocracia sindical de la CGT, mirando para otro lado.

¿Una nueva etapa?

A partir de lo descripto anteriormente, ¿seremos testigo de un nuevo caminar, con gérmenes de construcciones de sentidos, que le pongan identidad a lo que hasta ahora viene estado vacío?

Fuimos testigos de la historia de nuestro país, de cómo se ha evitado de forma sistemática, y recurriendo a un sin número de herramientas democrática y opresoras, en evitar que el pueblo (esa masa heterogénea en sus hábitos culturales, regionales, religiosas y de saberes pero claramente cada vez más  homogénea en intereses materiales, en los derechos sociales y económicos) se organice y recupere identidad de Pueblo, el sentido de patria y la construcción de república autónoma, con capacidad de la autodeterminación, expresándose en un nuevo horizonte de época.

Parecen haber algunos síntomas de construcción, indicios en la sedimentación social de que ello esté ocurriendo, como decía Engels: lo que en la superficie no muestra, no quiere decir que en las entrañas no esté ocurriendo.  Existen procesos de construcción en la experiencia de unidad que emergen, de superación de lo reivindicativo a lo político. Conjunción de los fragmentos de una historia reciente, la necesidad generacional de hacer síntesis de nuestra historia, de madurar lo democrático, el emerger de nuevas generaciones que han transcurrido su vida en un sistema democrático y con nuevas lógicas de socialización en este nuevo siglo. Sistemas de construcciones desde lo popular que parece reconocerse en las diferencias y hacer causas común en las demandas, prefigurar un campo popular que no había sido tan heterogéneo frente a un anti-pueblo que agrede  de una forma casi vengativa y revanchista. Ese campo popular que es campo político, que a sus  límites y su amplitud, lo ponen las coyunturas.

Queda seguir preguntándose, si estos procesos construcción lo representaran estructuras tradicionales, como el PJ, UCR, Socialismo, la Izquierda, ¿o emergerá  lo que late y se mastica en las entrañas?, que aún no tiene nombre, pero que viene silencioso y constante, ¿o será la síntesis de todo este caminar, de luces y sombras?

¿Se recurre a lo mismo o se construye lo que hoy es invisible? El dilema de la representación  

No nos vamos a escapar de la coyuntura electoral, a pesar de todo lo que le duele a nuestra provincia, que sigue agonizando y tiene responsables con nombre y apellido, Beder Herrera, Ricardo Quintela, Tere Luna, Tere Madera, Claudio Saúl, Luis Brizuela, Gastón Mercado Luna, Chamia, Julio Martinez, Inés Brizuela y Doria  etc., etc. ,etc.; que todos/as conocemos, y que es más que evidente, como el enriquecimiento de esta clase política se ha hecho a costa de los recursos que hoy no están como la salud, en educación, en transporte, en seguridad, en vivienda, etc.,.

¿Por qué se los sigue votando? Es una pregunta deberemos hacernos y apurarnos en contestar porque ya se acerca la fecha de elegir.

Para aportar puntualmente a la campaña electoral se presenta un conjunto iniciativas por parte de los/as candidatos/as, quienes parecen no haber notado que hacen propuestas para leyes que ya han sido promulgadas o que repiten las propuestas de otros candidatos. Lo que está claro es que por un lado hay un conjunto de  iniciativas como las de las listas oficialistas que quedan vacías. ¿Por qué no tienen asidero?, porque muchos o todos los candidatos o son funcionarios o han sido y no han concretado lo que hoy proponen: Agencia de empleo, acompañamiento a las pymes, reactivar las cooperativas, etc. Por otro lado existen un conjunto de ideas y propuestas, como son la situación de la violencia de género, pase a planta permanente de precarizados, boleto estudiantil, emergencia sanitaria, etc, que en algunos casos son ley y que el gobierno claramente se encargó de invisibilizarlos., o son iniciativas aisladas sin proyecto que lo sustenten o trabajo de base de quien las enuncia, y que no se las puede sostener  territorialmente. Claramente lo que hay que analizar a partir de esta situación, es que no basta con tener una iniciativa de proyecto u propuesta de ley si no tenemos una relación de fuerza que respalde la propuesta, y un marco de proyecto que la contextualice y le de sustentabilidad. De otra manera quedara en una acción de buena voluntad y que en la mayoría de los casos terminaran corrompidas.

No podemos perder de vista que en estas elecciones, tanto las  provinciales de 4 de junio como las nacionales en agosto y octubre, se eligen REPRESENTANTES. La democracia “es el gobierno del pueblo a través de sus representantes”, por lo tanto lo que vamos a votar, van a ser representantes del pueblo, y en tal situación deberemos preguntarnos, ¿qué cualidades debe tener un representante del pueblo? Ya que él o ella va estar expresando a un conjunto de personas que le confían sus demandas e intereses con el fin de que hable por nosotros, luche, defienda, cuestione, denuncie, visibilice, o sea transmita las demanda de la mayoría que representa. Por lo tanto como requisito primordial debe tener y ser parte de ese colectivo, vivir en ese colectivo, interactuar con ese colectivo, traducir a ese colectivo que somos sus representados.

Como sabemos, en la gestión actual esa representatividad, tanto en la Cámara Legislativa como en el Ejecutivo o el Judicial, está desprendida, alejada, ausente,  de este colectivo, el pueblo, la ciudadanía. ¿Cuántos diputados o concejales se encuentran cotidianamente relacionados, viviendo, sintiendo lo que cotidianamente padece el pueblo? Sabemos que la pregunta no es tan difícil de contestar, por lo tanto esa REPRESENTACION ESTA ROTA.

Ejemplo de ello ha sido en esta semana el rol del tribunal electoral en la última audiencia con los apoderados de los partidos, en la cual se hicieron un conjunto de observaciones, quedando evidenciado que los criterios planteados en relación a las reglas de juego no estaban claras.  Por ejemplo los criterios de diseño de boletas, la violación tanto del PJ como de Cambiemos con respecto al cupo femenino del 30%, o la imagen de figuras que no son candidatos, situación que el Tribunal después de 48 hs.  falló solo por esta última, porque le era útil al PJ en desmedro de Cambiemos. Dejando en claro la falta de imparcialidad en estos comicios del Tribunal Electoral. Por esta clase de hechos es que gran parte de esos representantes,  no representan.

Por lo tanto dependerá de nuestra decisión en estas elecciones, no solo a quien voto si no hacer valer nuestro derecho a elegir y ser elegido, entender que cuanto más participemos, critiquemos y opinemos con el cuerpo, menos margen de impunidad existirá en manos de cualquiera.  En nuestras manos, en nuestra conciencia, en nuestra acción, también está una parte responsable de reproducir los viejos esquemas o animarnos a transformarlos; no sirve de nada criticar en el café y en la sombra, debemos ponerle el cuerpo, la historia se escribe con valentía y compromiso.